domingo, 9 de noviembre de 2008

Por qué me compré un móvil más simple que el salpicadero de un Panda

Un link vale más que mil palabras.

Efecto iPhone

10 comentarios:

  1. Me despedí de ellos, no de ti.

    Como ya te he dicho, te tengo en mis feeds. Te seguiré leyendo y contestándote los posts. Y también te espero por aquí, por supuesto.

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  2. :-) no te lo tomes tan apecho... pero... a gente como z, la ignorancia los mata... ;-)
    beso

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  3. ¿La ignorancia de zeta o la de los demás?

    De todos modos no quiero hablar de z. Hablar de él a sus espaldas no me gusta y a la cara no me apetece.

    Gracias por visitarme. Besos.

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  4. El que me crea mala conciencia es h. Tengo el presentimiento de que le molesto o le he molestado en algo.

    A lo mejor cuando le dije algo feo se lo merecía pero aun así notar su resentimiento me incomoda más que los ataques deliberados y sin sentido de z.

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  5. jajaja...
    z me tiene sn cuidado, y en me referia a ignorarlo a él, tengo el presentimiento de q es la clase de persona que agrede con la intención de llamar la atención, algo asi como acción y re-acción...
    en cambio con h, me pasa como vos, no le termino de sacar la ficha...

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  6. Eso parece, pero yo estos cacharros los uso los primeros días mientras me dura la emoción y en unos días ya sólo los gasto para llamar y mandar SMS.

    Por eso el último móvil que me compré sólo hace eso: llamar y mandar SMS. No tiene ni Bluetooth.

    Y me ahorré una pasta.

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  7. No puedo culparte, a mí me encantan esos aparatitos. No tengo el iphone pero si un sony ericsson que me encanta.
    Pero no lo dejo tranquilo. O sms, o internet o música.
    Qué se le va a hacer? =)

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